Alyssa se puso de pie, la adrenalina fluía por sus venas como lava en un volcán. Estaba excitada por empezar; tenían tres cosas importantes que hacer y ella sería quién armaría cada batallón destinado a cada cosa. Supuso que debería consultarlo con Eros, pero sería bueno para ella y su propia preparación adelantar todo lo que pudiese y dejar que Eros solo aprobara y diera los toques finales. Después de todo, aunque ella no lo admitiese para sí y tampoco permitiera que Eros lo dijera a los demás