Los invitados estaban todos en sus asientos cuando el reloj indicó las 18:00 horas. Artem estaba sentado entre las sillas, miraba su reloj nerviosamente y veía de reojos a los invitados tomar sus asientos. Algunos estaban charlando desde sus asientos, se sentía cierta tensión en el aire. Una cosa era que cada familia de la mafia hiciera su fiesta o reunión privada, con sus amigos y aliados. Pero que Elián hubiese decidido invitar a tantas figuras importantes, algunas quiénes no se llevaban bien