Capítulo 59. Parte 3 – La última verdad
Alexia:
Llego a casa y la soledad me invade nuevamente. Soy feliz con Amelia, pero solo Dios sabe que mi vida no está completa. Sin mucho que hacer ante la ausencia de mi hija pequeña, decido ir a caminar por la playa; me pongo un vestido blanco, unas sandalias y emprendo mi camino.
Antiguamente, las caminatas por la orilla del agua me daban calma, pero ahora solo me traen recuerdos bellos que se transforman en dolor. Es difícil sacarse de la cabeza a un hombre como Máximo, quien me dio momentos maravillosos y con quien tontamente creí que estaría para siempre. Ni siquiera puedo atraerlo mediante artimañas; nada sirve. No puedo inventar una excusa para simular lo que vio aquel día; ya intenté decirle mi verdad con una carta, pero lamentablemente sé que no la leyó.
Las olas llegan a mis pies, el agua está cálida; cierro los ojos un instante y me veo de la mano con Máximo. Así es mi vida: vivir de recuerdos, con la esperanza de algún día dejar de sufrir por este amor. Vuelvo a la realid