Capítulo 4. Parte 4 - El precio del paraíso
El precio del paraíso. Parte 4
Alexia:
Escucho a Marta atentamente, sin poder creer que esa pobre chiquilla pase sus vacaciones dentro de cuatro paredes...
—De acuerdo, pero ¿no crees que unas vacaciones encerrada en una diminuta habitación no son vacaciones? —cuestiono sin esperar respuesta; además, no estoy dispuesta a que empiece con el relato de lo miserable que es su existencia—. Autorizo que Laura salga al patio, juegue, disfrute del aire libre, de la piscina. Aquí es maravilloso y amplio, y yo no tengo problemas.
He visto caras sorprendidas; incluso recuerdo la mía propia, pero Marta toma mis palabras como si le hubiera regalado un millón de dólares.
«¿Tan mediocre es la gente?»
—El señor se enojará.
—¿¡El señor qué!? —pregunto.
Aprieto los dientes al notar el respeto que le tienen a José, con el descaro incluso de pasar por encima de mis propias decisiones.
—A él no le gustan los niños —dice asustada—. ¡Los odia!
—¡Mírame! El “señor”, como tú lo llamas, no es nadie. Aquí la qu