El sonido de la lluvia golpeando la ventana era constante, un murmullo que acompañaba el silencio tenso en el despacho de Javier. La luz que se filtraba entre las cortinas opacas proyectaba sombras en las paredes, creando un ambiente sombrío, casi predestinado. Javier caminaba de un lado a otro, con el teléfono móvil en la mano, esperando un informe que, de alguna manera, ya intuía no sería bueno.
Habían pasado casi tres horas desde su conversación con Carlos, pero la situación seguía sin resol