Salgo de la habitación con mis cosas y encuentro a Alessandro en el pasillo, le doy el vestido que él me compro, trato de pasar por su lado y él se mueve para no darme paso.
—Ale, tengo que irme, no quiero seguir molestando —digo sin mirarlo.
—Tú no molestas mi angelito —Con mi reflejo veo que trata acariciar mi mejilla y me aparto para evitarlo. Suspira—. Te pedí que te fueras porque necesitaba hablar contigo a solas sobre María, es que parece que no comprendió lo que hablé con ella ayer y c