Pasa el tiempo en la reunión y no nos dirigimos la palabra, eso me hace sentir mal.
—¿Me das un poco de agua? —me pide María dándome media sonrisa.
Nos encontramos en una mesa asignada cerca de la piscina hablando entre las familias, algunos felicitándome por volver con María, mi madre casi me mata con la mirada cuando María anunció nuestro regreso.
—Claro —le responde a María.
Me levanto y camino a la cocina, pero algo me hace desviarme, escucho unos llantos cerca y los busco, provienen de