—No le crees, ¿Cierto? —Sam arquea una ceja y Anabella niega.
—No mucho, los hombres suelen crear muchos pretextos solo para acostarse contigo. —Anabella tuerce sus labios.
—Entiendo, pero ¿Qué pasa si es verdad? —Ladea su cabeza y acomoda un poco su cabello.
—No todas somos suertudas como tú. —Da media sonrisa lamentándolo.
—Ese fue mi principal error. —Ana la ve extrañada—. No confiar, a veces por tener miedo perdemos oportunidades, créeme, lo sé. —Le palmea el hombro y le sonríe.
—Es que no