—Tienes razón, tal vez le hace falta sexo, parece una chica muy estresante —bromea y Ale le presta atención.
—Tal vez el sexo le quite el estrés, pero no le quitará su odio al mundo, le hace falta amor. —Se une a los comentarios.
—Yo la enamoraría, pero no me gustan las mujeres complicadas, además, se ve que ella está muy clara que le gustan los palos. —Una vez más lo hace reír.
—Bueno, dejemos de hablar de la princesa de la odiosidad y ven, te quiero presentar al amor de mi vida. —Le guiña el