Las puertas de la mansión se cerraron detrás de nosotros con un golpe seco que resonó en las paredes. El silencio del vestíbulo, antes tan familiar, ahora me resultaba opresivo.
Nunca le había ocultado nada a mi padre, esta era la primera vez que hacía algo a sus espaldas. Y no pude evitar sentir una presión en el pecho por eso.
—Papá, por favor, déjame explicarte —Comencé a decir, sintiendo mi voz extraña, ajena. Jamás me imaginé que le ocultaría un novio a mi padre. Y mucho menos que me enco