Dos líneas.
Dos malditas líneas azules se materializaron en la prueba de embarazo, nítidas e innegables, como una sentencia escrita en un idioma que solo yo podía entender. El suelo del baño pareció inclinarse bajo mis pies. Todo me dio vueltas por un segundo.
Positivo.
Un bebé. Nuestro bebé.
No podía evitar pensar que una vida de estaba formando dentro de mí y quise llorar. Yo siempre había querido una vida tradicional. Casada, con un buen esposo en hijos. Pero la vida no me había sonreído en