Capítulo 73: Cumpliendo mi deber como amante.
Terminé de colocarme el labial con las manos temblorosas, viéndome en el espejo, asegurándome que mi cabello suelto estuviera bien peinado, cayendo sobre mis hombros.
Había tomado una decisión en la tarde, después de pensarlo mucho. Él quería sexo por completo, hasta el final. Y yo, como su amante, debía proporcionárselo. Pero… ¿qué pasaría si lo complazco lo suficiente sin necesidad de penetración? ¿Si me concentro en su placer y su gozo? Nada más.
Esto lo haría por mí, porque a pesar de sen