La luz se filtraba por el enorme ventanal, pero no quemaba mi cuerpo ya que el vidrio era polarizado.
Me encontraba desnuda, con el cuerpo agarrotado y los músculos adoloridos. Lo único que me cubría era la delgada sábana, ya que en algún punto de la noche, la lencería había terminado destrozada en el suelo.
El brazo de Frederick estaba envuelto en mi cintura, como si se negara a dejarme escapar. Mi cabeza descansaba sobre sus pectorales desnudos. Podía sentir su respiración profunda y pausada