Capítulo 48: Revelando la verdad.
No tuve más opción que girar sobre mis talones. Frederick estaba apoyando en el marco de la puerta, con sus brazos cruzados, viéndome con satisfacción.
Me tragué el temor que estaba alojado en mi garganta, haciendo que este se instalara en mi estómago. O era… ¿Mi hígado?
—Sí, si eres tan amable, ¿podrías abrir esta caja fuerte para mí? —Mi voz era la representación del sarcasmo.
No iba a dejar que me intimidara. Además, ya había incumplido una de las cláusulas, aunque tenía fe de no ser desc