Capítulo 46: Perdida en el placer.
Las piernas me temblaban y la respiración me fallaba. La habitación daba vueltas y mi mente estaba perdida en el placer, como si no hubiera nada más en el mundo que importara. Podía sentir cada fibra de mi cuerpo sucumbir a aquel oscuro pecado.
El demonio frente a mí me sonreía, cínica y peligrosamente. Era como un Incubus, alimentándose de mi lujuria.
Algo dentro de mí me decía que debía apartarlo, que él era el enemigo, pero esos pensamientos fueron callados por las manos de Frederick, el c