Capítulo 45: Posesión desatada.
La sorpresa me inundó. No pude procesar nada cuando ya estaba en el piso, con el cuerpo de Frederick inmovilizándome, su peso era una jaula para mí. Sus ojos azules se veían más opacos. Con una mezcla de ira y algo más… Algo que me daba miedo de reconocer.
—¿Qué crees qué haces? —gruñí, tratando de reincorporarme, pero había tomado mis muñecas como prisioneras, usando una de sus manos—. Levántame del suelo, animal.
Tragué saliva, sin saber muy bien que decir, sentía que el ingenuo de hace unos