••Narra Frederick••
Estaba en una nube negra y relajante cuando comencé a escuchar un llanto fuerte y débil al mismo tiempo, tan insistente y que reclamaba atención. Abrí los ojos de golpe al reconocer que no era cualquiera llanto, era el de mi hijo.
Apenas llevaba una semana de vida y ya podía confirmar que tenía los pulmones más sanos en todo el país.
La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por la luna que se filtraba por la ventana. A mi lado, Charlotte dormía profundamente, co