Capítulo 25: Solo puedes tocarme a mí.
Frederick echó al chófer del coche y tomó su lugar. Entré en el asiento del copiloto, viendo como el empleado se quedaba en la acera mientras nosotros nos alejábamos del hospital. Mi corazón bombeaba con fuerza.
Esperaba gritos, pelea, reproche. En cambio, el auto cayó en un inmenso silencio, era hasta escalofriante. El único sonido presente era el del motor.
Me hundí en el asiento de cuero, oprimí discretamente el vendaje mientras observaba los nudillos de Frederick, los cuales habían per