••Narra Charlotte••
Los minutos se arrastraban como horas en la habitación estéril del hospital. Frederick había salido como un torbellino, dejando a su paso su determinación y a Arturo como mi centinela personal. Estuvo unos minutos enviando mensajes por el celular. Supuse que era para Frederick, pero su gesto se veía más severo, así que algo me decía que eran órdenes para otras personas.
Me acomodé mejor en la cama, las sábanas cubriendo mi piel. Miré a Arturo, quien permanecía de pie junto a