La alfombra gruesa del pasillo principal ahogaba mis pasos mientras caminaba hacia la biblioteca, buscando un libro de diseño de interiores que había dejado allí días antes.
La cabeza aún me daba vueltas con el eco de la palabra “cesárea” y la promesa incendiaria de Frederick sobre quemar hospitales. Necesitaba distraerme, sumergirme en colores y texturas que no tuvieran nada que ver con quirófanos o riesgos hepáticos.
Pero al acercarme al estudio de Frederick, un sonido me detuvo en seco. No