Las palabras se reprodujeron una y otra vez en mi cabeza mientras veía a la rubia oxigenada sonreír con satisfacción.
—¿Qué oferta de matrimonio? —dije en un hilo de voz, mirando a Frederick.
Él parecía restarle importancia a la situación, cortando un panque a la mitad con precisión quirúrgica.
—La que le hizo mi padre el día de ayer y él no la rechazó. Al contrario, dijo que lo pensaría —dijo cada palabra con lentitud, sin dejar de verme.
Él comentario de Miranda resonaron en el comedor com