Los latidos de mi corazón retumbaban en mi pecho, y aún así, evité correr a pesar que cada segundo contaba. Miraba hacia atrás cada cinco segundos, con miedo de que Arturo estuviera detrás de mí. A pesar de mantener un ritmo tranquilo pero seguro, estaba jadeando, como si estuviera en medio de una maratón.
Necesitaba que estuviera el mayor tiempo posible distraído. Porque apenas que se percate de mi ausencia, llamará a Frederick y no quería otro problema que resolver.
Varias personas pasaban p