Capítulo 130: Sentimientos de humillación.
Las lágrimas quemaban mis mejillas mientras corría por los pasillos de mármol, el eco de mis tacones resonando como disparos en el silencio de la mansión. Me sentía boba usando un vestido bonito para mantener su atención y cabrear a Miranda. Pero solo conseguí ser humillada frente a ella, a manos del propio Frederick.
Detrás de mí, oía los pasos largos y decididos de Frederick.
—¡Charlotte, detente! —Su voz era un mazo contra la frágil coraza de mi orgullo.
No obedecí, corrí hasta que entr