Capítulo 23
Magnus
No iba a apartar la mirada de Emma ni un segundo. La observé con cuidado, como si cada detalle de su cuerpo me dijera algo que necesitaba entender. Temblaba tanto que parecía que en cualquier momento se iba a desmoronar por completo. Tenía la cara hinchada, el labio partido, la piel enrojecida por los golpes y la camiseta rota, mal colocada, apenas cubriéndola. Había marcas en sus brazos, en sus piernas… señales claras de cómo la habían tratado.
Y me dolió.
Debí haberles dado