Capítulo 24
Emma
La puerta se abrió de golpe y todo mi cuerpo se estremeció como si me hubieran echado un balde de agua fría.
Allí estaba Dominic. Sudado de pies a cabeza, la camiseta pegada al pecho, el pelo revuelto y pegado a la frente. Sus ojos… Dios, sus ojos ardían. No eran los ojos del hombre que me abrazaba hace unas horas. Eran los ojos de algo salvaje. Miró directo a la mano de Magnus que todavía rodeaba la mía y dio un paso adelante. Yo temblé. La mano de Magnus se apretó más fue