Capítulo 56
Maya
El territorio de los Blake no se sentía como el nuestro. La tierra aquí vibraba con una frecuencia distinta, más pesada, más eléctrica. A medida que cruzábamos los senderos boscosos que llevaban a la casa principal, mi cuerpo empezó a traicionarme de una forma que nunca había experimentado.
Mis piernas, que siempre habían sido firmes y ágiles, se sentían como si estuvieran hechas de cristal. Una debilidad extraña me recorrió la columna, y por un momento, el mundo dio vueltas. N