Magnus y Emma desaparecieron entre los árboles.
Dominic los sintió alejarse y no fue tras ellos.
No podía en ese preciso momento. Sería una persecución larga, pero allí estaban sucediendo otras situaciones de mayor importancia.
Había llegado tarde y creyó que podría detener a Magnus. Peor aún, creyó que el Alfa lo mataría, que Magnus, aunque uno de los lobos más fuertes y el más feroz guerrero de su manada, no podría contra el Alfa.
Contra un Alfa.
No fue hasta los últimos cinco minutos que vio