Dominic
La guardia de oro me esperaba justo donde el bosque terminaba y empezaba el territorio controlado.
Kevin fue el primero en alcanzarme. Me recorrió de arriba abajo con la mirada. Todavía tenía sangre seca en las manos que el río no había logrado quitar del todo y la herida del hombro, ya cerrada cuando cambié de forma.
—¡¿Dónde estabas?! —gritó en mi dirección, algo desesperado.
—Dime la situación, estaba cazando a Rico y los suyos, ya han caído.
—Aquí la situación es grave. El ejército e