71. Una nota
71
Noelia
La gente gritaba mi nombre incluso antes de bajar de la limusina.
Luces, cámaras, flashes. París de noche era un sueño de lentejuelas y vino caro… pero yo me sentía un poco vacía.
La manager me esperaba al pie del teatro, revisando el teléfono con cara de estrés, como siempre. Yo sonreí para los fotógrafos, di algunos pasos para posar con el vestido brillante que me habían puesto —uno que probablemente no volvería a usar jamás— y saludé con la mano.
Todo eso ya era rutina. Todo eso y