70. Volver con mis hijos
70
Ryder
No sé cómo lo logré.
El camino de vuelta fue un infierno. Cada paso era una puñalada más profunda. La herida ardía como si aún tuviera la plata incrustada en la carne. Sangraba, tropezaba, me arrastraba. Pero no podía quedarme allí.
Tenía que volver con mis hijos.
Pensar en ellos me mantenía consciente.
Apenas crucé los límites del terreno me tropecé y me sostuve. Mis manos temblaban cuando abrí la entrada secreta hacia el pasillo oculto que llevaba directo a mi despacho. No quería qu