44. No fue mi intención
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Ryder
En cuanto puse un pie en el hospital ese idiota de Blake me golpeó y lo dejé hacerlo. No porque le tuviera miedo.
—¡Eres un imbécil! —me gritó Blake ya habían caído varios puñetazos en mí.
No me defendí. Sabía que me merecía esos golpes y, aunque mi piel sanaba rápido, no podía borrar el dolor que sentía por dentro.
Me sentía tan jodidamente culpable… no poder venir antes, no estar cuando ella más me necesitaba. Pero la luna llena…
Estaba tratando de contener las ganas de transformarme