45. ¿Puedes creerlo?
45
Sera
Unos golpes suaves en la puerta me sacaron del letargo, pero no contesté. No tenía fuerzas. No tenía voz.
A los segundos, la puerta se abrió despacio. No me moví. Solo me encogí un poco más entre las sábanas húmedas por las lágrimas.
—Sera… —la voz de Blake sonó cautelosa, casi en un susurro. No sé si por miedo a molestarme o por lo que vio al entrar.
Me di cuenta de cómo debía verme: hecha un ovillo, con el rostro hinchado, las mejillas empapadas, los ojos enrojecidos. Vulnerable. Rota