43. Despertar aturdido
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Seraphina
Desperté aturdida, con el sol entrando a raudales por la pequeña ventana de la habitación. Todo se sentía borroso, como si mi mente flotara en una nube densa. Estaba sola. Intenté acomodarme un poco en la cama, pero el dolor agudo en mi vientre me hizo detenerme en seco. Un gemido se me escapó y las lágrimas llenaron mis ojos sin pedir permiso.
Escuché unos pasos acercándose, y luego, el leve chirrido de una puerta abriéndose. Levanté la mirada, y ahí estaba él. Ryder. De pie, fre