68.
MICHAEL
Raquel duerme.
La observo desde el borde de la cama, con la luz tenue de la lámpara apenas rozándole el rostro. Respira lento, profundo, una mano apoyada sobre su vientre como si incluso dormida necesitara recordarse que no está sola. Que no estamos solos.
Ha pasado una semana desde el accidente de Sara.
Un mes desde que Raquel vive conmigo.
Y, contra todo pronóstico, las cosas están… mejorando.
No perfectas. No fáciles. Pero reales.
Me levanto con cuidado para no despertarla y voy has