54.
RAQUEL
Me duele todo.
No es un dolor puntual, no es algo que pueda señalar con el dedo. Es un dolor que se me instala en el cuerpo entero, que late, que me recuerda cada segundo que caí, que sangré, que tuve miedo. Que pensé que los había perdido.
Me dejan en una habitación blanca, silenciosa, demasiado limpia para todo lo que siento por dentro. Me acomodan con cuidado, me dicen que descanse, que todo salió bien, que los bebés están estables. Asiento, obedezco, porque no tengo fuerzas para otr