10.
RAQUEL
El timbre suena a media mañana, cuando el departamento todavía huele a café recién hecho y a una noche sin dormir. No necesito mirar el reloj para saber que es ella. Mi madre siempre llega a la misma hora, puntual, cargando bolsas que no pedí y una preocupación que intenta disfrazar de normalidad.
Abro la puerta y ahí está, con ese gesto entre sonrisa y examen silencioso que me conoce demasiado bien.
—Hola, hija.
—Hola, mamá.
Me abraza antes de que pueda decir nada. Su perfume familiar