Tras percibir su mejora de estado de ánimo, escaló hacia el cabezal de la cama subiendo la tela de su vestido. El abdomen de Graham se contrajo al tener un vistazo del fruto entre sus piernas, el cual había dejado insatisfecho más temprano. Cuando ascendió la vista hacia su rostro nuevamente, Isobel estaba mordiéndose el labio. La chimenea de la habitación estaba encendida, transmitiendo el intenso calor del fuego, por lo que ninguno de los dos estaba usando abrigos. Su expresión era maliciosa