Llegamos al restaurante y ocupamos una de las primeras mesas. Max pidió el menú en mi nombre; la verdad es que no tengo preferencias culinarias, incluso en el supermercado compro un poco de todo.
—¿Te agrada este lugar? —me pregunta con una dulce sonrisa. ¿Por qué no deja de hacer eso?.
—Sí, me gusta mucho. Hace tiempo que no visito un restaurante; mi trabajo apenas me deja tiempo, y bueno, no tengo con quién venir —le comento.
La realidad es que no podría salir con Eduard a un restaurante. Serí