Llegaron a la manada al amanecer. La luz tenue del nuevo día bañaba el lugar. Perseo detuvo el carro en la entrada de la manada, y Maya, con firmeza en la voz, dio instrucciones a un grupo de guerreros custodios.
—Señores, no pueden dejar pasar a gente que no pertenezca a la manada. Saben que esta manada ha atravesado maldad y sufrimiento. Deben tener precaución y cuidado, y todos deben estar alerta ante cualquier posible amenaza. Necesito ser notificada si alguien llegara a interrumpir sin per