Eos no podía soportar la angustia de la espera; su corazón se desgarraba al no tener noticias de su amor. Al amanecer del día siguiente, Danna y Eda se aventuraron hacia las imponentes montañas altas de las tierras del norte, donde los lobos sin humanidad habitaban. Mientras tanto, Eos, Dylan y Heracles emprendieron el camino hacia la manada Vilkas. Se adentraron a través de un bosque sombrío y denso, donde la penumbra abrazaba cada rincón. Condujeron por una vía entre árboles que parecían no t