En las afueras, Eos observaba la entrada de la manada con una mezcla de osadía y preocupación. Heracles y Dylan se aproximaron a su prima con expresiones cargadas de inquietud.
— Prima, hemos rodeado la manada y hemos buscado la forma de entrar, pero es imposible; todos los accesos están bloqueados.
Ante la dificultad, Eos se puso a analizar cómo podrían hacer para subir ese muro. Sin embargo, unos gritos ahogados captaron su atención; provenían del interior de la manada. La angustia se apoderó