Sofía se acercó a la gran muralla, caminó a paso firme junto a Perseo hacia la entrada de la manada. Los guardias que se encontraban en la entrada se mantuvieron alerta, atentos a la llegada de los lobos que se acercaban. Ellos al ver a su alfa hicieron una reverencia colectiva.
El jefe de los guardianes, con los ojos abiertos de asombro, fue el primero en expresar su reconocimiento.
—Alfa Perseo —exclamó con sorpresa—. Nos habían informado de su secuestro. Es un alivio verlo de nuevo en plenit