Lilia se mantiene en silencio durante todo el trayecto de regreso a la mansión de los Nissons, donde se encontrará con Bratt. Su ánimo decaído contrasta con el de sus amigas, que conversan animadamente acerca de la maternidad y hasta sobre los posibles nombres que les pondrán a sus hijos.
Al llegar, los sirvientes cargan las bolsas de compras y las llevan a una de las salas privadas, donde luego cada cual tomará lo que le pertenece. Mientras tanto, ellas suben a la azotea en busca de sus pareja