Los temblores que sacuden su cuerpo delatan el tiempo que ha pasado bajo la ducha, el agua confundiéndose con las lágrimas que aún resbalan por sus mejillas.
Ni siquiera la espuma abundante ha logrado disipar la sensación de vacío y arrepentimiento que la invade. Se siente manchada.
—¿Qué me pasa? ¿Es un pecado estar con alguien que no sea Bratt? —Detesta la idea de que su cuerpo y sus recuerdos parezcan pertenecerle solo a él, que su corazón se niegue a aceptar que no están destinados a estar