Lilia deja a la niñera con Alan y se dirige al hospital, puesto que allí mismo es que tomará las terapias que le exigió su jefe.
Después de repetirle al psicólogo que está bien a todo lo que él le pregunta, sus cuarenta y cinco minutos de consulta concluyen. Ella, quien se mostró reacia y evasiva en toda la sesión, sale de allí aliviada de que haya terminado, pero no se va a casa de una vez; en su lugar, se queda dando vueltas por todo el hospital y, tras una hora de deambular y conversar con a