Transcurrido el tiempo de vuelo, llegaron al aeropuerto, retiraron las maletas y se dispusieron a salir, cuando de pronto el sr. Long, oyó una voz que lo llamó.
—¡Edward, Edward! —era Pamela esperándolo, para él fue una gran sorpresa, no se lo esperaba, pensó que se quedaría en casa, quizás fue mejor así, Caroline no tiene que desviarse por su culpa, saludó con cariño, un beso y abrazo a su esposo, demostrándole lo mucho que lo extrañaba. Él le pregunto por sus hijas, ella le contestó y siguier