Capítulo LXV

—¡Está bien! ¿Se encuentra el señor Edward?

—Sí, ya se lo comunico, ¡debe ser importante!

—Lo es, señora Pamela.

Llevó los zumos junto con el celular hasta el sitio donde Ed se encontraba.

—Tienes una llamada.

—¿Cómo? —replicó él.

—Sí, toma es tu asistente, definitivamente esas mujeres no te dejan en paz, parecen más bien el harem del Jahir —hizo Pamela el comentario con algo de molestia.

—¡Hola! Señorita Caroline, ¿cómo están las cosas? Me tenía un poco preocupado, ¡no he sabido nada de usted
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