Hunter Knoefel
Estaba analizando las hojas de cálculo de proyección y liquidez desde el primer mes en que estuve en coma. La empresa no creció, pero se mantuvo estable. Wayne hizo un buen trabajo.
Estaba completamente absorto en el trabajo cuando Krystal entró en el despacho sin llamar, dejando la puerta de par en par.
Sin siquiera saludarme, empezó a hablar con ese tono ácido y desagradable de siempre. Para empeorar las cosas, Maitê venía justo detrás. Iba a llamar a la puerta, aun estando abierta, pero se detuvo al oír lo que decía Krystal.
—Mira, hermanito, he intentado por todos los medios evitar entrar en esta casa, solo para no tener que toparme con esa esposa improvisada tuya. Me he esforzado por ignorarlo todo, por no ser grosera. Pero ahora ya has sobrepasado todos los límites. ¿Qué clase de gente es esta que has traído aquí? ¡Estás convirtiendo nuestra casa en un hospicio de mendigos inmigrantes!
Debería haber puesto a Krystal en su sitio en ese mismo instante, pero preferí