Maitê Moreli
Era una auténtica fiesta cuando bajé del coche con Richard en brazos. Por un momento, temí que se asustara con tanta gente a su alrededor. Había una multitud reunida; incluso los padres de Léa estaban allí, sonriendo y celebrando nuestra llegada. La única persona a la que todavía no había visto era mi madrina, y eso empezaba a inquietarme.
Recibí tantas flores que apenas podía contarlas. Los regalos llegaban de todas partes, de personas que apenas conocía: nombres importantes de la