Hunter Knoefel
Maitê estaba más callada de lo habitual. Incluso podría decir que un poco adusta. Parecía contrariada, quizá arrepentida de haberme contado la verdad, o simplemente asustada, sin saber qué iba a pasar con ella.
No tenía forma de garantizar con palabras que soy un hombre de palabra, pero podía demostrarlo con hechos. Si yo había aprendido a confiar en ella después de todo lo que me contó, ella también tendría que hacer lo mismo conmigo.
—¿Todo bien? Pareces molesta —le pregunté, i